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¡La discapacidad no es una carga!

Esta traducción está en revisión por VNDI.

imagen de una persona en silla de ruedas. La fotografía muestra los pies, las piernas y los brazos de una persona de piel negra, que usa pantalón gris y zapatillas azules. Su rostro no aparece. Créditos: Adobe Stock

Llevo días pensando en cómo nosotros (sociedad capacitista) ponemos un peso sobre la discapacidad, cuando en realidad forma parte de la diversidad del ser humano.

¡La discapacidad no es un peso!

No voy a romantizar, pero si nos detenemos a pensar bien, sabemos que: la discapacidad no es una carga.

El peso existe y viene de la sociedad estructuralmente capacitista: cuando quiere normalizar, contener o reducir los “stims” de las personas autistas mediante medicaciones; cuando los científicos se dedican a curas milagrosas en lugar de buscar maneras de hacer la sociedad más inclusiva y mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad; cuando los médicos someten a los nuestros (sobre todo a las personas con discapacidad negras) a tratamientos invasivos y degradantes contra la dignidad humana. En el momento en que el Estado no ofrece ni atención ni tratamiento adecuado según sus dificultades; cuando la madre (en su abrumadora mayoría negra) de un niño o niña con discapacidad pasa meses e incluso años en la fila de la consulta de un especialista o tiene que lidiar sola con todas las demandas de la persona con discapacidad porque el padre puede desaparecer del mundo. Y además de eso, tanto la persona cuidadora como la persona con discapacidad tienen que lidiar con comentarios capacitistas y ofensivos.

O sea, somos atravesados por todo esto y, al final de esta carrera loca para garantizar lo mínimo, escuchamos la siguiente frase: “eres una guerrera, Dios no da una carga mayor de la que puedas cargar”. Mira bien, todos los atravesamientos que mencioné arriba no fueron creados ni vienen junto con la discapacidad, son resultado de una sociedad racista, machista, LGBTQfóbica y de opresiones estructuradas y arraigadas en la sociedad.

Vuelvo a decirlo: eso no viene junto con la discapacidad. Hay que tener conciencia de clase y conciencia política y tratar como peso lo que de hecho es el problema: la estructura machista, racista, capacitista y lgtbqfóbica. Esa es la que necesitamos combatir y “buscar la cura”.

La discapacidad cabe en la diversidad del ser humano, en las varias formas de pensar, actuar, sentir y percibir el mundo. A las personas neurotípicas les corresponde respetar. ¡Y a todas las personas les corresponde la lucha colectiva!

¡Solo la lucha salva!