Créditos de la foto: HolLynn D’Lil. Bradley Lomax y Judith Heumann están sentados en sus sillas de ruedas. Bradley es Pantera Negra y activista por los derechos de las personas con discapacidad.
Pasé más de tres semanas dedicada a esta interseccionalidad entre las dos opresiones (¡AMÉN HIPERFOCO!) y cuanto más estudio sobre esto, más me faltan palabras para describir cuánto me atravesaron, aún sin saber que era autista.
Cuando quedé embarazada de Luiz, mi cabeza se volvió una mezcla de alegría y preocupación. Y no estaba preocupada por la condición financiera porque sabía que eso era el menor de los problemas, pero como desde siempre mi hiperfoco fue Raza/racismo, siempre supe que tener un hijo negro siendo madre negra en Brasil no era una tarea fácil.
Yo, que soy autista, hice mil planes sobre cómo iba a enseñar a mi hijo a comportarse ante un control policial, en las situaciones racistas de la escuela y, sobre todo, a crear en él una autoestima inquebrantable. Nadie podría decirle jamás que no era menos que hermoso y, si alguien se lo dijera, no lo creería.
Cuando llegó el diagnóstico de Luiz, mi cabeza dio un vuelco y empecé a tener miedo.
Aquí me distancio de las madres blancas atípicas de este país y digo:
No, mi desesperación y miedo no eran por no tener un hijo “aceptado en la sociedad”, porque al fin y al cabo somos negros y periféricos, ¡la sociedad no nos acepta! Mi miedo era la agresión policial a la que constantemente estamos expuestos, siendo Luiz un niño negro y autista no verbal. ¿Lo escucharían? ¿Alcanzaría el tiempo para que señalara que no hablaba?
Se critica mucho el carné o el documento de identidad con la denominación de autista; tengo algunas reservas, pero no me entristecí al saber que puede haber un “señalizador” antes del habla que pueda decirle al policía que mi hijo es diverso. Aunque sepa que la policía es perversa.
Yo y cuántas madres negras atípicas más estamos en esta desesperación?
¿Yo y cuántas madres negras atípicas más estamos en esta desesperación?
Antes de ser autista, mi hijo y yo somos negros.
Y estamos atravesados por el racismo y el capacitismo. Pero el racismo es mucho más objetivo y destructor; en nuestras vidas no nos da el derecho a hablar ni a argumentar y vivimos siempre con miedo de ser el blanco de la bala perdida.
¡Dar voz a las personas negras neurodiversas es más que necesario! ¡Es urgente!!!

